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QUERIDOS REYES MAGOS

QUERIDOS REYES MAGOS

 

No me traigan nada este año pero por favor ¡llévense a este pinche Gobierno!

Cuanto más lejos mejor.

Una carcajada incendiaria sería la respuesta adecuada a las graves estupideces que salen de la boca de todos –y cada uno- de sus ministros. No aguanto más lo juro, no aguanto tener que oírles ni un minuto más.  De modo que déjenme ignorar cómo piensan sacarnos de la crisis o cual es la última parida del señor Wert sin  por eso sentirme culpable.  No pongan los ojos en blanco si no sé quienes son las ascendentes estrellas del firmamento pepero, ni quién es el tipo que chirría con voz de grillo desde la pantalla del televisor cada vez que una lo enciende. Antes, ya digo, sabía perfectamente cómo se organizaba el cotarro y quién era cada quién: los conocía a todos pero conocerles no me aportó ningún beneficio. Muy al contrario.  Supongo que será por eso que elegí borrarme y olvidar algunas cosas. No resoplen porque desconozca un montón de nombres, al fin y al cabo la tonta soy yo. No me desprecien por no haber leído el último best seller de esa maestra de historias que es la Navarro, yo me lo pierdo. El encuentro con la actualidad de estos días suele provocar en mí una mezcla confusa de estupor,  vergüenza,descontento, asombro, dolor y quién sabe qué otra cosa. A veces, sin embargo, un acceso repentino de nostalgia me sorprende en lugares que por lo general no son los míos. Para consolarme pienso entonces que los caminos de la nostalgia son tan tortuosos  e imprevisibles como los del propio destino. Y, desde luego, mucho más inútiles.

Y a continuación, salgo corriendo.

 

 
Publicado el 19 Feb 2014