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¡AGGGG!

¡Agggg!

 

Al hilo de los acuerdos que conceden la nacionalidad a los judíos sefarditas expulsados de España (y Portugal) según una orden firmada por los Reyes Católicos en Granada el 31 de marzo de 1492, se me ha ocurrido una idea. Mejor dicho dos. La primera, dar la bienvenida a todos los sefarditas que hayan decidido venir al tiempo que quedo, eso sí,  a la atenta espera de nuestros queridos moriscos mientras cruzo los dedos y ruego al cielo que por favor, por favor, reserven su plaza en Elal y no se les ocurra venir en patera.

 

La segunda idea es (decididamente) esperar de la Justicia Divina que la poca vergüenza que aún flota por el éter, le caiga encima de los morros al gobierno por haber montado una comedia tan mala intentando aparentar que le importa lo que no le importa. Me refiero a los seres humanos ya sean sefarditas o gitanos, moriscos o subsaharianos, palestinos o rumanos. Por no importar, ni siquiera le importamos nosotros, los españoles de la “cáscara amarga”.  Por lo que se ve, esta pandilla de descriteriados ha decidido – el Gran Rabino dixit - hacer justicia con retraso para, acto seguido, cagarse en nuestros muertos, en la Justicia Universal, en los Derechos Humanos, en la Memoria Histórica, en las madres que los parieron e incluso, en los Diez Mandamientos: Amarás a tu prójimo como a ti mismo…¡Por favor! ¡Sabrán estos meapilas lo que significa amar o prójimo! ¡Pero si ellos no tienen prójimo, si sólo tienen dietas! Que se lo pregunten si no a los catorce seres humanos ahogados de este lado de la verja; o a esos otros que esperan hacinados en las ladera del GuruGu; que se lo pregunten a la madre de Couso o a nuestros amigos del Sahara.

 

Hoy, este país, ha caído en manos de una camarilla de fanáticos (deseosos de limitarlo  todo excepto el poder del capital), ignorantes (no reconocen realidad alguna que no provenga de la fuerza que les da haber obtenido la mayoría), hipócritas (dos medidas para todos los juicios éticos: una para ellos otra para todos los demás) y despiadados conspiradores armados con balas de goma.  

 

 A los demás, no nos queda más remedio (según dice Berger) que escribir sobre el sufrimiento del mundo. Rechazar el discurso de los tiranos. En sus peroratas, anuncios, amenazas y conferencias de prensa (incluidas las de plasma) los términos recurrentes son: Democracia, Seguridad, Justicia, Terrorismo. En el contexto, cada una de estas palabras significa lo opuesto

de lo que alguna vez se buscó que significaran. Un puro asco.

 

Lo dicho, algunas ya no sabemos a dónde mirar. 

 
Publicado el 19 Feb 2014